Si bien lo usual, en relación a la denominación despachos jurídicos es que estos se denominen con el apellido de todos o algunos de sus integrantes, en nuestro caso hemos cambiado el criterio utilizando en nuestra denominación el término BOLONIA que no responde al apellido de ninguno de los socios.
Las razones de nuestro abandono de la regla general, hay que buscarlas en el interés de la firma en lograr que todos los componentes de la misma se sientan integrados bajo una misma denominación, y sientan la marca como propia al no existir con ella la distancia que imponen los apellidos ajenos.
Hemos buscado también, y estimamos haberlo logrado, una denominación corta, que fonéticamente suene con ritmo, fácil de entender y retener, y con un significado relacionado con el mundo jurídico y que, incluso, pudiese "pasar" por ser un apellido.
En esta búsqueda nos encontramos con BOLONIA, nombre de una ciudad del norte de Italia, sede de una renombrada e histórica Universidad de la que destacamos su Facultad de Derecho, el Colegio español de BOLONIA, institución fundada en el 1364 para dar albergue a los estudiantes españoles que frecuentaban la Universidad boloñesa, y la Escuela de BOLONIA, nombre con que son conocidos los jurisconsultos dedicados a la enseñanza del Derecho; esta escuela alcanzó gran esplendor durante el siglo XIII con su elaboración del Corpus iuris civilis, recopilación de los textos de Justiniano a los que añadieron numerosos e influyentes comentarios o glosas. Al día de hoy, los civilistas formados en BOLONIA siguen presumiendo de su "marchamo", siendo identificados en el mundillo jurídico, como "bolonios".
Se ha optado por una denominación que representa conocimiento y sabiduría jurídica logrados por el esfuerzo conjunto de cientos de jurisconsultos que aunaron sus fuerzas en la dirección del rigor jurídico y la profesionalidad. En resumen, una denominación que nos identifique, a nosotros y a nuestra actividad, frente a terceros, en forma rápida y pegadiza, que integre a quienes conformamos el Despacho, que contenga ciertas connotaciones jurídicas, y que nos permite contar una historia cuando alguien se interesa por ella.